En plenos Montes de Toledo se ubica esta espectacular finca de El Quinto de Luciañez: 1.500 hectáreas, reserva natural de especies como el lince ibérico o el águila imperial, con alojamientos y espacios singulares en sus edificios del siglo XIX. Capacidad para retiros de hasta 10 personas y para encuentros especiales de muchas más.
El Quinto de Luciañez se encuentra a 32 kilómetros de la Ciudad Imperial de Toledo y a una hora y media de Madrid, casi colindante y extensión del Parque Nacional de Cabañeros. Es un lugar con una altísima carga energética, tanto por sus formaciones graníticas que almacenan agua, sol y tierra, como por la propia esencia de su vegetación y naturaleza viva presente. Por ello las terapias de bienestar aumentan un porcentaje muy amplio su potencial energético y su beneficio en mente y cuerpo.
Puedes venir sola/o, en pareja, con amigos u organizar retiros no masificados, de una a diez personas. Podrás descansar, meditar, practicar yoga, almorzar y cenar bajo las encinas y las estrellas en modo finca privada, como si estuvieras en tu casa. O si lo prefieres, podrás realizar talleres y eventos para muchas más personas en jornadas de un sólo día.
Las posibilidades que ofrece el lugar para retiros y actividades de bienestar espiritual y físico son formidables: yoga, reiki, zen, meditación, masajes ayurvédicos o craneosacrales… pueden ser terapias y actividades que conectan completamente con el campo energético y el marco de naturaleza en plena pureza de El Quinto de Luciañez.
La práctica de yoga y meditación en uno de los múltiples espacios posibles que ofrece la finca.
Experiencias de ecoturismo
Al ser la finca declarada como zona LIC (Lugar de Interés Comunitario por la UE) y zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), su escenario es el idóneo para programas y experiencias de educación medioambiental.
Su riqueza en aves protegidas y especies como el lince ibérico y el águila imperial, y mamíferos como el gamo, muflón, corzo, zorro, gineta, etc., permite a la finca ofrecer experiencias de paseos y excursiones inolvidables para amantes de la naturaleza… o el romanticismo de las cenas bajo las estrellas escuchando el rumor de las aves nocturnas. ¡La naturaleza está casi más viva de noche que de día!
La berrea del venado y la ronca del gamo son dos experiencias muy aconsejables que se pueden hacer desde la finca, como descubrir el arte de la cetrería o la observación del águila calva.
En la finca habitan diez yeguas salvajes, cuidadas por su propietario, y también dos caballos españoles. Aunque en el pasado la finca tuvo gran tradición ecuestre, ninguno de estos équidos son para monta sino que forman parte ya de un santuario dentro ella. Al atardecer, es un placer admirar la belleza insólita de las yeguas que acuden a comer las zanahorias que les damos bajo la puesta de sol.
El senderismo, unido a la fotografía de naturaleza, es otra actividad importante de la finca, pudiendo inmortalizar la fauna mencionada y también “catedrales” de la flora, como es su alcornoque de 500 años, récord de edad en Castilla La Mancha, entre quejigos, encinas o fresnos centenarios, sin olvidarnos de fotografiar sus grandes bolos y formaciones graníticas prehistóricas, que ofrecen un espacio increíble para la amantes de la geología.
Las estancias y los escenarios
Dos estancias con chimeneas en invierno, patios y porches, para gozar en primavera y verano.“La Casa de Olivia” y la “Suite de Ronnie” –nombres de los amados perros de su propietario– conforman los alojamientos ubicados en una antigua y gran casa de labor de más de 1.800 metros. Su propietario ha reformado las estancias de la finca respetando sus interiores pero dotándolos de un sabor singular. Para ello ha utilizado los recursos y materiales de la finca como el granito y la madera… Nada como lo natural para sentir la esencia del campo en los interiores y permanecer conectados con ella incluso dentro de una estancia…
La finca cuenta con su propio chef para elaborar los menús de temporada y cocina de la comarca, ofreciendo así un complemento de servicio ideal para los sentidos. La materia prima es local y natural, de la tierra de los Montes, los huevos del corral de sus gallinas… y las comidas en general pueden ser adaptadas a los hábitos o condiciones especiales de los comensales.
La finca dispone de múltiples zonas especiales para disfrutar de momentos relajados, ya sea para disfrutar de la gastronomía como para tomar un aperitivo o una infusión, bien en sus patios sombreados por higueras, bajo las encinas centenarias del campo circundante o en sus acojedores salones y porches.
Uno de los patios interiores de la gran casa de campo.
Experiencias culturales
Una de las grandes ventajas de la ubicación de El Quinto de Luciañez es su cercanía a ciudades y entornos culturales en los siglos de las llamadas Tres Culturas (musulmana, judía y cristiana). Tanto su proximidad a la imperial Toledo como a pueblos singulares que fueron relevantes en la vida de estas tres culturas – que fueron más de tres si contamos la etrusca, la romana y la visigoda/goda– hacen que se puedan realizar visitas culturales a vestigios insólitos de esas culturas con guías expertos en cada una de ellas.
Salones interiores reformados con materiales naturales.
Un triunfo para la sostenibilidad ambiental
Es de destacar la buena idea, llevada a cabo por el propietario de El Quinto, David March, de clausurar y cerrar las dos explotaciones de canteras de granito existentes en la finca hasta finales del s. XX y principios del XXI. Como bien sabemos, el granito es una explotación y recurso natural muy valioso y abundante en esta zona de los Montes de Toledo, siendo el sustento de buen número de empresas y familias en las localidades próximas a la finca de Las Ventas con Peña Aguilera, San Pablo de los Montes y Menasalbas.
David March, observando el continuo daño que los barrenos explosivos ejercían sobre el terreno de su propiedad, que devastaban encinas centenarias y comprometían la vida de especies de aves y mamíferos como los conejos, gamos, ciervos, muflones, zorros… decidió en 1998 ejercer todas las acciones de denuncia ante Medio Ambiente y Minas, en la Junta de Castilla-La Mancha, para optar al cierre definitivo de estas canteras, ante la negativa de los explotadores de granito de marcharse de la explotación y rescindir el contrato con la propiedad. Tras dos años de duros pleitos, abogados, y recursos económicos gastados para este fin, David ganó la batalla contra las canteras, procediendo al cierre de la explotación y consiguiente daño ecológico que suponía para su finca y para toda el medio natural.
Así ha logrado crear, con el paso del tiempo y desde su restauración final en 2014, una pequeño ecosistema con una gran laguna natural de aguas subterráneas que se unen con la fluvial de lluvia, generando así el lago en el que, entre sus bloques de granito, habitan especies como el lince ibérico. Se trata de linces que se han ido soltando en la finca, a través de su adhesión al programa de recuperación del lince ibérico, Iberlince. Hoy día son ya una docena los linces existentes y recuperados en este entorno natural de la cantera y su laguna, cuyo principal peligro es la salida a la carretera de los felinos y sus atropellos por los coches, otra batalla que sigue lidiando el propietario para lograr su protección.
Como finca adscrita al proyecto de recuperación y protección del lince ibérico, del águila imperial y de otras especies mencionadas, el compromiso de su propietario con el medio ambiente es total, y en ello están enfocadas tanto sus actividades como sus retos y avances.
Contacto y más información: David March / T 699 449 442 / lucianez@me.com
Más fotos y redes sociales:
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